Ayer por la tarde tuvimos taller
para apoderadas y apoderados de Unidas Podemos.
Desafiamos
al calor como buenamente pudimos durante el rato en que Ramón, Modesto y
Antonio nos explicaron en qué consiste la función que vamos a desempeñar el
próximo domingo y cómo debemos desarrollarla. Los apoderados son una figura
clave en tanto en cuanto son representantes de una organización política que
debe velar por el correcto desarrollo de la jornada electoral teniendo en
cuenta los intereses del propio partido, como tales tienes derechos y
deberes. Como apoderadas y apoderados somos representantes de Unidas Podemos,
tal y como subrayaron en diferentes ocasiones Ramón y Modesto. Sentirme
representante de este grupo de personas es para mi muy importante porque me enorgullece enarbolar la bandera de todas y todos los que formamos parte de Unidas
Podemos, de sus valores, de sus sueños, de sus objetivos y sus esperanzas; pero
no solo me siento representante sino que siento que también mis intereses como
militante están defendidos y representados por mis compañeras y compañeros de
IU, de EQUO, de Podemos y de todas las organizaciones que forman parte de
Unidas Podemos y que concurren a estas elecciones.
Tras
el taller para apoderad@s unas cuantas nos fuimos a tomar unas cervezas a una
terraza que había junto al local. Allí combatimos con más éxito el calor, fue una
gran tarde de cervezas entre amig@s en la que, sobre todo, aprendí.
En
silencio escuché el debate político que tuvieron Rubén y Ramón y del que
trataba de aprender lo máximo posible y sacar todo el jugo del que pudiese ser
capaz. Intervinieron Luis, Jorge, Carmen, Daas y Silvia. En un momento dado me
dí cuenta que todas hablaban y yo permanecía en silencio pero mi silencio era
activo, escuchaba y aprendía porque tengo mucho que aprender y ellas y ellos
mucho que enseñarme.
Se
debatió sobre la calle y las instituciones, la fuerza de una y otra, el relieve
que deben tener. Del futuro y de si el acento hay que ponerlo en una u otra. Es
un debate que creo que se debe tener a menudo y promover en las organizaciones
porque si bien la existencia de las instituciones está protegida la actividad
de las calles fluctúa y por ello dicha actividad hay que promoverla y
protegerla ya que es el poder en el que se puede apoyar y servir a la vez de contrapeso
de las instituciones. Los recursos que dediquemos a una y otra área deben estar
compensados porque es cierto que dedicarse a cualquiera de los dos exige casi
exclusividad pero los dos deben correr parejos o, creo, que esto no funcionará.
Promover un debate permanente y periódico, entre otras cosas, en las
organizaciones sobre este tema lo veo fundamental para no perder el pulso de
dónde está la fuerza que nos empuja y actuar en consecuencia.
Las
horas se nos fueron entre debates y cervezas. Disfruté en compañía de todas mis
compañeras y agradecí mucho que me recordaran que no se debe bajar la guardia
en como utilizamos el lenguaje porque estamos y estoy en un aprendizaje constante.
Ayer no participé en el debate pero escuché y sobre todo aprendí y pude
comprobar todo el camino que me queda por recorrer ante el nivel político,
militante y activista de mis compañeras de Unidas Podemos.
Con gente así no hay
otra que creer a pies juntillas que tenemos un gran futuro ante nosotras.
