Ya estamos prácticamente en el
ecuador de la campaña, una campaña electoral histórica que recordaremos siempre
los que hemos tenido la suerte de poder participar y formar parte de ella. La
vida me ha dado una oportunidad para no tener que decir que no estuve allí,
lamentarlo y soñar con una máquina del tiempo que me lleve a los
acontecimientos más importantes. Viviendo al día, tomándole el pulso a la
calle, en sintonía con las que me rodean he conseguido formar parte de todo
esto y estoy orgulloso.
El cansancio va haciendo mella
poco a poco en todas y en todos, es natural, como sucede en una carrera de fondo o en un
ruta de senderismo, aún así la creencia en la meta, la promesa de la emoción que
supondrá alcanzar el reto te empuja a pesar de las heridas en los pies, las
botas rotas y la acumulación de ampollas. Casi lo hemos conseguido.
En mi caso esta es mi primera
campaña a todo ritmo (como digo yo) pero muchas y muchos de mis compas han
vivido en este permanente estado desde hace dos años.
Todo termina y aunque el descanso
prometido llegará es solo el prólogo de un trabajo que tanta cita electoral no
nos ha dejado desarrollar aún, todavía ni hemos empezado y debemos
seguir aprendiendo. Lo que nos queda a partir del 27 de junio es aún más arduo
y los retos, trabas y problemas serán mayores. Cuando no fuimos un riesgo el
camino fue llano, cuando nos convertimos en un rival a batir nos convertimos en
un peligro y la exigencia fue mayor. Es el precio.
Lo que nos queda es continuar con
nuestra labor en Ayuntamientos y Comunidades donde las fuerzas del cambio están
poco a poco dando la vuelta a la situación en la que nos encontrábamos
enfangados; lo que nos queda es empezar a gobernar a nivel nacional saber
gestionar el éxito y responder a las expectativas que durante tanto tiempo
hemos generado.
Nos queda aprender y mucho
porque, no olvidemos, venimos de la calle y no estaba previsto que entrásemos a
formar parte de las instituciones. Lo hemos hecho y vamos a estar a la altura.
Ahora que estamos en el ecuador
de la campaña y veo el final más cerca me sorprendo de todo lo que hemos
recorrido. Me giro y el camino previo ahora parece lejano, arduo, serpenteante
e incluso impracticable pero lo hemos superado ya que estamos aquí. Vuelvo a
mirar hacia adelante y veo que queda mucho, que los senderos son aún peores y
las cimas lejanas pero ahora se que las iremos superando porque vamos en grupo,
trabajos de forma cooperativa y ahora si que nadie queda atrás ni a los lados.
Si alguien cede en su ritmo el grupo cede, si aumenta el ritmo el grupo avanza
más, la exigencia viene del grupo no del individuo, hay conciencia de
comunidad y esa exigencia se acepta de forma totalmente natural como si de ti mism@ viniese por la eres parte de la comunidad, trabajas para ella y existe una perfecta sintonía con cada un@.
Fotos, videos, tareas realizadas,
trabajos por hacer y sobre todo amigas y amigos a los que antes no conocía y
con las que comparto luchas a día de hoy. Llegar al ecuador a supuesto este
magnífico premio. Llegaremos al 26 J y más allá, será fantástico y podré decir
no solo que estuve allí sino que llegué.