No (Opinión)

A raíz de esta campaña electoral, hace pocos días, vi una película interesante, “No”, de Pablo Larraín y protagonizada por Gael García Bernal; basada en hechos reales, pues habla de algo tan delicado como es el plebiscito chileno de 1988, que puso fin a la dictadura de Pinochet; y en particular del proceso para que la llamada “Campaña del No” pudiera llegar a una reprimida población chilena; que además, había sido influenciada por una supuesta mejoría económica. Para este plebiscito se asignaron 15 minutos de espacio para ambas opciones

“15 minutos de pantalla divididos en un montón de opiniones distintas perdidas en medio de la noche, eso es lo que va a tener la oposición (Campaña del No). Usted (Pinochet y la Campaña del Sí) va a tener esos 15 minutos y todo el resto del tiempo”

Si no os importa, quisiera hablar del marketing: la campaña empezó siendo desganada, desesperanzada... por parte del “No”; por lo que los spots electorales que hacían eran iguales: desganados, desesperanzados...


“-¿No tenéis algo un poco más ligero? ¿Un poco más simpático?

-Compañero, ¿usted piensa que lo que está pasando en Chile es simpático? [...] ¿Ustedes creen que vayamos a ganar? La respuesta es No. No creemos que vayamos a ganar”

Pero se quiso cambiar la campaña, quiso basarse en la alegría (“Chile, la alegría ya viene”), que tenía que contrarrestar la negatividad perfecta e intrínseca que tiene la palabra “No”; se cuidó la estética, con una simbología basada en un arcoíris

Esta publicidad, esta manera de promocionar una opción política, recibió críticas desde sectores cercanos, incluso con anterioridad a originarse

“¿Ustedes creen que yo me voy a plantar ahí [...] a hablarles que la campaña va a estar basada en chistes? [...], es absolutamente pueril, me parece una falta de respeto. El dolor de muchas personas, ¿Dónde está?”

Se atacó porque a qué venía tanta alegría y colorido en tamaño clima, se la acusa de ser una campaña para silenciar lo que ha ocurrido durante esos años, o incluso se la llega a comparar con un anuncio de refrescos. Desde sectores del “Sí” se hizo mofa de ella por usar como elemento principal un arco iris, que simbolizaba la diversidad; pero para estos sectores era visto como “mariconada” (Estos días también estamos oyendo demasiado esa palabra, por desgracia)

Y a pesar de esas dificultades, nos encontramos que la campaña del miedo al comunismo del “Sí” comienza a renquear ante la superioridad del “No”, incluso el pegadizo jingle era tarareado por los creativos del “Sí”. Ante tamaña situación, el miedo comenzó a surgir en las facciones pinochetistas, y como patética manera de contrarrestar, redujeron su calidad, la anterior campaña, sin ataques directos, pasó a una campaña basándose en censura, ataques, burlas y parodias del propio spot del rival

“Tenéis poco material, hablemos de ello [...], su campaña es muy chistosa, es muy graciosa... pongámosle sentido del humor”

“Señores dirigentes del No, no malgasten su tiempo con mentiras, ni fantasías, como lo han hecho hasta ahora. Nosotros por nuestra parte, consideramos un deber exponer al país esta pequeña muestra con las mentiras del No”

Se destaca que en algunas de estas campañas sucias, sacaron temas como propiedades inmobiliarias o fondos bancarios de los protagonistas de anuncios del “No”

Pero esa campaña sucia se les puso en contra; así, llegamos al 5 de octubre de 1988: el esfuerzo y el riesgo valió la pena, ganando en “No” con un 56%

Yo tengo la sensación de una gran cantidad de paralelismos: una supuesta mejoría económica vendida por el gobierno imperante; una campaña en positivo pese a las dificultades; compañeros de nuestra ideología con queja continua por cada paso que damos, por cada campaña que creamos; los mandos gobernantes que antes se reían, ahora temen; e incluso el destacable arcoíris y la alegría y sonrisa que nos sirve de símbolo


Así que, solo podemos decir que si seguimos así, esta sonrisa de un país, el nuestro, puede traernos esa alegría en la que confiaron en otros tiempos

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