Ayer tuvo lugar el esperado debate a cuatro con los principales
candidatos a la presidencia del Gobierno. A nadie le cupo la menor
duda de que Pablo Iglesias ganó el debate y es que sus respuestas
claras y concisas no daban lugar a ambigüedades de ningún tipo.
Ante el imbatible Pablo Iglesias, Rajoy y Sánchez recurrieron varias
veces a las acusaciones propias del antiguo ‘debate a dos’,
mientras que Rivera sin prestar mucha atención a Sánchez se limitó
a recordarle los casos de corrupción a Rajoy.
Cabe destacar que frente a la explicitud de Iglesias, teníamos a un
Albert Rivera sin argumentos. El líder de la formación morada le
hizo ver la poca concreción de las respuestas que le daba, por lo
que el cabeza de lista de Ciudadanos tuvo que recurrir a la técnica
del miedo para poder rebatirle. Además, se atrevió a hacer
acusaciones falsas de financiación ilegal de la coalición
multicolor.
No fue solo Albert Rivera quien hizo acusaciones llamativas contras
Iglesias. Sorprende el rechazo de Pedro Sánchez ante la posibilidad
de formar un gobierno progresista. Aun conociendo los casos ya varias
veces archivados sobre las acusaciones de financiación ilegal o
sobre la beca de Iñigo Errejón, el líder socialista, equivocándose
de adversario, se atrevió a equipararlos con los casos de corrupción
del Partido Popular.
En cuanto a materia programática cabe destacar la coincidencia de
Unidas Podemos y el Partido Socialista por la necesidad de un plan
integral de emergencia social. A pesar de la importancia de lograr
acuerdos que protejan los derechos de los ciudadanos y permitan
mejorar sus condiciones de vida, el POSE durante el debate prefirió
no cogerse de “ la mano tendida” de Unidas Podemos para
comprometerse llevarlo juntos a cabo.
El empleo y las reformas laborales fueron de los temas más
candentes y donde no parece que ninguno de los líderes se ponga de
acuerdo. Rajoy por su parte defendió el modelo actual de austeridad,
el Sánchez afirmó que solo retiraría la reforma llevada a cabo por
el Partido Popular y Ciudadanos no mantenía una posición clara
frente a las reformas mientras seguía defendiendo el modelo de
contrato único. Sólo Pablo Iglesias fue capaz de declarar que
derogaría las dos reformas laborales y que la generación de empleo
vendría de la mano de un nuevo modelo productivo sostenible, basado
en el I+D+i y capaz de reactivar la economía.
El otro tema al que se dio mucho peso fue la cuestión catalana. En
esta las posiciones seguían igual que en las elecciones previas.
Unidas Podemos es el partido capaz de reconocer su deseo por la
continuidad de Cataluña en el Estado Español pero reconociendo el
derecho democrático a decidir sobre su autonomía. En esta cuestión
Sánchez no es claro, sigue utilizando la expresión “tender
puentes”, sin definir a qué se refiere. Por último, tanto Rajoy
como Rivera defendieron la unidad de España y la legalidad
constitucional.
Por último, pero no por ello menos importante, hay que señalar el
poco tiempo dedicado a las propuestas de los distintos partidos para
combatir la violencia machista. Este tema debe tratarse con altura de Estado, y sin embargo algo menos de dos minutos le fue dedicado.
En el minuto de oro tanto Rajoy, como Sánchez y Rivera se dedicaron
en ese tiempo a recopilar lo expuesto durante el debate, sin embargo
a Pablo Iglesias le bastaron treinta segundos para transmitir su
mensaje, y es que en la esencia de ese mensaje radica el éxito de
esta campaña.
Ya no tenemos miedo, nos tenemos a nosotras y nosotros para vencerlo
y conseguir juntas el propósito de una vida más justa. Esto es lo
que nos hace diferentes.