miércoles, 15 de junio de 2016

LUCHAS COMUNES

                De una tarde de junio puedes esperar cualquier cosa menos frío y agua. La tarde de ayer, en el Parque de La Paz de Fuenlabrada, trajo las dos cosas y a pesar de ello la gente que acudió al acto sobre empleo se salvaguardó como buenamente pudo y nadie se movió de allí.
                Y allí escuchamos a personas con diferentes historias con un denominador común, el empleo y la lucha. De Coca-Cola, de Correos, de Vodafone, de la Asociación Las Kellys…..de tantos y tantos colectivos con historias de precariedad y pérdida de derechos y que de una forma u otra también estaban allí junto a Sergio, concejal en el Ayuntamiento de Fuenlabrada de Ganar Fuenlabrada y Ventura, secretario general de Podemos Fuenlabrada.
                Al principio del acto se habló de la necesidad de socializar las luchas.
                Nos hemos acostumbrados con el paso de los años a esa calma e inmovilismo individualista que hace que el sol caiga de plano sobre nuestras cabezas sin que podamos reaccionar y que poco a poco nos va empujando a un estado de confusión, dolor de cabeza, malestar... No nos hemos dado cuenta o hemos tenido miedo de hacerlo pero no estábamos solos en el desierto, mucha gente, mujeres y hombres presentaban los mismos síntomas y el miedo les inutilizaba. Miedo a perder la nada que tienes porque no te lo permiten mientras que los mismos que no lo permiten te dicen que protejas esa ausencia porque hay algo que si te quieren quitar, de esta forma ell@s mism@s protegen sus patrimonios y beneficios cada vez más desmesurados e insultantes. Miedo a la inseguridad que te puede generar si luchas cuando ya vives en la peor de las inseguridades.
                Ante esta falso espejismo generado por el sol que cae de plano sobre tu cabeza, hay una persona que va a lomos de un camello con cantimplora que te vende seguridad al precio de libertad, el verdadero objetivo, lo único que sí tienes porque es inherente a tu condición humana. Entonces, ya sí, te quedas sin nada y crees que tienes algo.
                Sucede, a veces, que un grupo de gente se fija en otras personas en su misma situación. Bloqueados, parados, quemados por el sol y con miedo a perder su posición. Se acerca a unas y otros a duras penas y a todas ellas, como buenamente puede arriesga su libertad y te propone otro contrato, uno con todas y todos los que están en su situación pero a cambio debes luchar, pelear por lo tuyo y por lo de los demás, acumular fuerzas para enfrentarse al que te obliga a estar en esa permanente situación en la que a pesar del malestar te has acostumbrado.
                Esa persona pone en riesgo su libertad. Se desplaza despacio por las consecuencias del sol y del entorno y una a una se acerca a todas las personas para hablar. Algunas se unen y sigue el proceso, a medida que son más personas se mueven con mayor rapidez. El problema es que la mujer, el hombre de la cantimplora a lomos del camello se percate (y lo hace) y con la rapidez del animal al que tiene domesticado y la fuerza del agua que le han proporcionado intente acabar con las fuerzas de estas personas dado que a medida que se van uniendo va en aumento.
                A pesar del dolor, de la mochila previa que llevas a cuestas,  de lo complicado que es remontar la situación, del problema que supone no solo preocuparte de tus problemas sino de entender y participar del de los demás, del riesgo que supone perder tu libertad (que eso es lo único que realmente tienes y quieren) hay que socializar tanto los problemas laborables como los demás tal y como el compañero del acto de ayer nos explicó. La lucha tiene que ser común para que haya lucha de verdad y tenga posibilidades.

                Las luchas de las compañeras y compañeros que limpian habitaciones de hoteles, de Coca-Cola, Correos, Vodafone, etc… son mis luchas y deben ser las luchas de todas y todos porque de otra forma no hay futuro. Tenemos la libertad de poder llevarlas a cabo te digan lo que te digan, la libertad de unirnos y la libertad y la capacidad de gestionar los pocos recursos que nuestra condición humana nos proporciona para ponerlos en común para la lucha. 
Ese es el gran problema que tiene la mujer, el hombre de la cantimplora, necesita tu libertad, es lo que realmente quiere para que todo esto no suceda. No se la proporciones, lucha con todas y todos, movilízate, organízate, continúa caminando por las calles tras pancartas y reivindicaciones, grita aunque las alpargatas se deshilachen y sigue y, sobre todo, hazlo con todas y todos, socializa tu lucha y las de las demás. No es que sea el único camino. Es que es el camino.

Las 5 de la PAH y la llave que abre puerta


Ayer 14 de junio la PAH informó en rueda de prensa de que tras la nueva ronda de reuniones con los distintos partidos candidatos a las elecciones generales del 26 de junio  la  situación se mantiene idéntica a la dada para las elecciones anteriores.
PSOE, PP y Ciudadanos siguen negándose a legislar incorporando las cinco medidas solicitadas por la PAH vulnerando lo acordado en la carta internacional de derechos humanos tal y como se está haciendo hasta ahora.

Contrastando con la decisión de los partidos mencionados previamente, y como cabía esperar, Unidas Podemos se compromete con estas cinco medidas. Este compromiso lo acatan las distintas formaciones de la coalición desde antes de las elecciones del 20 de diciembre y ahora lo siguen manteniendo, haciéndolo constar en su programa que tiene como base fundamental la protección y cumplimiento de los derechos humanos.

Solo la candidatura de Unidas Podemos tiene la llave para conseguir unas condiciones de vida digna donde todas las personas tengan derecho a sonreír.

MILITANCIA

     Hace ya unos días que, viendo trabajar a mis compañeras y compañeros de Unidas Podemos, quería escribir sobre la militancia. Aprovechando las horas previas al acto que esta tarde tenemos sobre empleo voy a escribir lo que llevaba tiempo rondando por mi cabeza. Para los que no me conocen todavía demasiado, que son muchas y muchos, podréis encontrar claves para hacerlo y entenderme algo mejor.
      Buscando sobre el concepto de militancia me queda la idea de que se trata de un trabajo intenso, un compromiso, una adhesión incondicional a unas ideas de tal forma que las llevas a la práctica no solo en el trabajo diario en tu centro de trabajo y en tu organización sino con el ejemplo de la vida diaria. Como definición soltada así de esa forma es toda una declaración de intenciones y un plan de vida a desarrollar, un compromiso quizás a largo plazo en el que te enfrentarás a obstáculos e intentarás vencerlos si dicho compromiso es real y al final lo llevarás a cabo en un determinado porcentaje porque no debemos olvidar que la ideología puede ser pura pero si hay algo imperfecto es el ser humano y su práctica, por fuerza lo es.
      Soy una persona que de intentar alcanzar los objetivos de la forma más perfecta posible me vuelvo a veces intransigente, cabezón y cuadriculado, además de eso tengo que salvar una educación que he recibido y que por cariño a quien me la dio no reniego pero en coherencia con mi militancia debo superar en algunos de sus aspectos. Como veis estáis ante un ser humano.
       Mi educación ha sido, lo que se puede llamar burguesa, a pesar de las necesidades y vicisitudes por las que pasaron mis padres en mi infancia, después he vivido y conocido ambientes conservadores y algunos muy intransigentes. Me he desenvuelto “correctamente” en ellos.
A partir de los treinta todo cambia y comienzo a adquirir algo que podemos llamar conciencia social.       Quizás porque conozco nueva gente y sus relatos son diferentes, quizás porque vivo parte de esas carencias y percibo la injusticia inherente al sistema que unos años antes me parecía normal, quizás porque en esa educación que recibí siendo niño me enseñaron a observar, a no tolerar la injusticia, aprendí lo que es empatía, a alzar la voz por los demás y con los demás.
     El proceso de cambio es difícil. Es interno y externo. El externo es más sencillo, el interno propone numerosas contradiciones, dudas y vaivenes y entonces echas mucho, pero mucho de menos gente que te acompañe en ese aprendizaje. En el primer aprendizaje fui adiestrado, en este tuve que evolucionar solo con el componente de heterodoxia que conlleva.
    El proceso de conciencia social que fui adquiriendo me llevó a determinados postulados que aprendí, acepté, interioricé en mayor o menor medida, recuerden que soy humano y que estoy aún aprendiendo y gestionando mi conciencia; y estoy encontrando que esos postulados me definen de alguna manera, y me permiten relacionarme con el resto de la sociedad de una forma muy cómoda, leal y sobre todo sincera con el resto de la sociedad. También es cierto que uno tiene un pasado que mezclado con esa heterodoxia que mencionaba antes y que viene derivada por mi solitario camino me ha llevado a la organización en la que actualmente milito y que me permite un encaje muy cómodo aún cuando estoy en evolución y mis posiciones pueden verse en contradicción en muchos casos hoy y seguro que mañana. Todo es conocerse y discutirlo.
     En el conocerse, aprender siempre, discutir y sobre todo ser leal con lo que te rodea nace, a mi modo de ver un compromiso y cuando esto sucede no hay otra que desarrollarlo y trabajar y hacerlo de forma intensa y leal. Una persona puede dar las vueltas que quiera, aprender y desaprenderse, conocerse y autogestionarse, el tiempo se dedica a ese proceso. Llega el momento en que esa fase se supera y comienza ya un trabajo claro y apostando a un objetivo concreto. Ese trabajo es compromiso, militancia.
     En estas semanas estoy viendo compañeras y compañeros bastante más jóvenes que yo que han mamado esa conciencia social que yo aprendí e interioricé más tarde. Personas que con veinte años asumen responsabilidades y las ejecutan perfectamente pero sobre todo personas de todas las edades, porque la militancia no se olvida, al contrario, se consolida, que dedican absolutamente todo su tiempo a todas y cada una de las cosas (y son muchas) que hacen falta para que una organización salga adelante con eficacia y eficiencia y, en estos días, para afrontar una campaña electoral que será histórica. Ahora, en mi camino, voy muy acompañado de las personas que necesito.
    Militantes en un momento histórico. Mujeres y hombres dedicados a un compromiso sin queja y sobre todo leales con los suyos y los suyos son todas las mujeres y hombres de este mundo sin distinción.

     Orgulloso de militar con estas mujeres y hombres. Sigo aprendiendo, sigo trabajando.