Ayer
por la tarde en el local de Podemos de Fuenlabrada se acumulaba gente
desarrollando una actividad nada inusual en estos días en Unidas Podemos. La
gente entraba y salía de la estancia, charlaba o se dedicaba a las tareas
asignadas de cara al sprint final de la campaña que estamos empezando a vivir
en estos primeros días de verano.
Con el verano, cuando tenía
bastantes menos años, llegaban las promesas de buen tiempo, piscina (o playa si
ese año había suerte), de charlas y juegos con amigas y amigos de los portales vecinos
sentados sobre un pequeño escalón que había en la acera y que rodeaba los
edificios donde vivíamos (en mi caso en Leganés). Promesas basadas en ilusión.
Ese verano lo mismo conocías a un chico o a una chica a la que con el tiempo
recordarías con nostalgia. En definitiva, el verano era un tiempo de ilusión, aprendizaje y
ocio.
La gente, que ayer por la tarde a
última hora se dedicaba a la inminente pegada de carteles o a ir organizando a
las apoderadas y apoderados que el domingo 26 vamos a tener que desempeñar
nuestra labor en los colegios de Fuenlabrada, hacía su trabajo sin ya importarle
las horas dedicadas en las últimas semanas o si esta noche iba a tener que
acostarse tarde por terminar de pegar los carteles en la zona asignada.
Militancia, activismo, cooperación,
ilusión, motivación, trabajo, sueños son elementos que todos los días, y en concreto ayer, se
han estado barajando y han movilizado a un grupo de personas que son capaces
de lidiar con malos modos, malas caras, comentarios intempestivos cuando estás
en una mesa o pegando carteles; pero que también han dado una energía que se ha
visto recompensada con gentes que desde el banco de un parque te observa
sonriendo en silencio cómo pegas el cartel y no dice nada pero sonríe porque
sabe que es su turno, con gentes que se acercan a tu mesa y te piden
información, charlan y manifiestan su apoyo incondicional.
Ayer todos los barrios de
Fuenlabrada, desde las 20:00 de la tarde hasta bien entrada la madrugada se vieron inundados por una columna de ilusionadas personas que transmitían su alegría y
esperanza por un futuro mejor pegando carteles en la Avanzada, el Cerro-El
Molino, Arco Iris, el Naranjo, Loranca y tantas calles y barrios de nuestra
localidad. La fuerza que se desplegó ayer y que se está poniendo de manifiesto
a diario es una poderosa energía que no puede ser obviada y que nace no solo de
ilusión, motivación y trabajo sino también de tantas y tantos que lucharon en
el pasado, que ya no están, pero nos dejaron su legado de memoria, ejemplos, caminos, rutas y
calzadas que nos sirve para avanzar y desde lo cuales proponer nuevas vías
sobre las que construir y crear.
Anoche cuando llegué a casa, me dejé caer en el sofá. Los días van avanzando y cada vez queda menos, levanté los pies y me tumbé de lado. Me puse un poco de música, solo un rato porque al día siguiente me levanto temprano y me tenía que acostar. Pensé, pensé que un trabajo como el que estamos haciendo merece la pena. Sonreí, sonreía porque sabemos que nuestro proyecto lo va a cambiar todo a mejor. Me ilusioné, me ilusioné porque sé que algo así suele ser el punto de partida de muchos nuevos proyectos y abre puertas a nuevas gentes y nuevas ideas, es algo que se enriquece constantemente y progresa sin fin. Me dormí, dormí y soñé.....
Todo va a comenzar.









