lunes, 20 de junio de 2016

La deshumanización de la Unión Europea -Día Internacional de las Personas Refugiadas-


Hoy día 20 de junio se celebra el Día Internacional del Refugiado, solo 10 días después de que los ministros del interior de los distintos países de la Unión Europea presionaran a Grecia para acelerar las expulsiones masivas desde las islas hacía Turquía, ya que el país heleno se negaba a aceptar que Turquía es un país seguro.

Desde la firma del acuerdo con Turquía se han llevado a cabo solo en torno a 500 expulsiones, esto se debe a que actualmente los recursos puestos por las personas migrantes ante la decisión de ser expulsados los resuelve un comité que está formado por miembros de ONGs, funcionarios y otros ciudadanos de la sociedad civil, por lo que es más probable que el resultado considere que Turquía es un país que no cumple la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo ante las presiones mencionadas, el Gobierno de Grecia ha afirmado que cambiará dicho comité, de modo que este pasará a estar formado por representantes de ACNUR, jueces y abogados especialistas en Derechos Humanos. Cabe sospechar que esta nueva medida acelerará las injustas expulsiones a Turquía.

A la Comisión Europea en Bruselas no le basta con las presiones a Grecia, a principios de mes se hicieron públicas las intenciones de retirar las ayudas económicas a aquellos países incapaces de retener flujo migratorio.

La cuestionable responsabilidad de la Unión Europea 

Mientras hoy el mundo entero se moviliza en contra de estas políticas, la Unión Europea sigue haciendo oídos sordos y vulnerando el derecho de asilo contemplado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, amparando sus medidas en el marco del  Reglamento Dublín III. La sociedad cívil es consciente de que la Unión Europea es incapaz de asumir su responsabilidad, es puesta en tela de juicio ante la deshumanización demostrada y la incapacidad de acción, coordinación y coherencia para abordar una crisis humanitaria en torno al espacio Schengen desencadenada por unas políticas internacionales basadas en la invasión a cambio de intereses económicos. Esto además tiene un impacto directo en la afluencia de movimientos xenófobos y formaciones reaccionaras que se escudan en una falsa defensa de la seguridad a nivel estatal y europeo. 

Como consecuencia de estas políticas y ante ausencia de vías seguras, miles de personas migrantes han muerto en el mar intentando huir de la guerra y la miseria, y en torno a 200.000 están recluidas en campos de refugiados en condiciones infrahumanas  y sin protección frente a ataques xenófobos en una Europa de gobiernos inmovilistas incapaz de priorizar a las personas. 

Ante esta nefasta reacción la Unión Europea, algunas ciudades de España como Madrid o Barcelona, en las que gobiernan las fuerzas del cambio, han demostrado que están dotadas de instalaciones adecuadas para acoger a estas personas y que cuentan con recursos suficientes para hacerse cargo de más personas que las que le fueron asignadas a España por la Comisión Europea.  

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