Contra el calor que va tomando
posiciones en este inicio de verano solo cabe sombra, protección y sobre todo
una bebida refrescante, la que sea, por ejemplo limonada.
Ayer
por la tarde en La Avanzada, en el colegio Giner de los Ríos, caía el sol a
cubos castigando a todas y todos los que se afanaban en preparar el acto de por
la tarde. Colocando sillas, preparando sonido, levantando la carpa y
extendiendo sobre una mesa morada los objetos, octavillas e información que se
ofrecía al público, todas y cada una de las que estábamos allí peleábamos con
el calor que suponía ese sol de justicia que caía plano sobre el patio del
colegio. Con dedicación pero también con alguna bebida.
Junto
a la carpa de Unidas Podemos, Silvia se dedicaba a preparar limonada en grandes
cantidades. El sonido ya iba a la perfección y las sillas, ya colocadas,
empezaban a ser ocupadas por l@s asistentes.
En
gran medida sigo siendo el niño que se crió en Leganés y jugaba por las calles
cercanas a lo que ahora es Leganés Central cerca de San Nicasio. Mis gafas siguen siendo las mismas
aunque puede que me digan que esto es síntoma de un cierto grado de inmadurez, da igual, a mi me permite disfrutar, jugar y hacer cosas que de otra forma no haría; me
proporciona una relación especial con cualquier persona de cualquier edad
especialmente las niñas y los niños. Esta razón me hacía ver con una divertida
aversión el hecho de tener que volver al colegio para ir a un acto. La gente se
agolpaba en la entrada, de alguna manera también debían ser niñas y niños que
se lo pensaban y repensaban. Nada más lejos de la realidad, ayer por la tarde
teníamos un gran cartel.
En
mi caso, mi pasión por lo que hago y la limonada de Silvia ayudaban mucho contra ese sol de justicia. Con
la excusa de probar la limonada recién hecha bebí uno de los primeros vasos y tras esperar
educadamente un rato insistí con otro. Que buena y refrescante estaba!!! Gracias Silvia!!
La
limonada ayuda mucho a enfrentar el calor, el sol, las rutas por caminos
desérticos, los malos momentos. Ayer tuvimos limonada también para enfrentar
los últimos años de políticas del Partido Popular. Una larga travesía por el
desierto que necesitaba de la limonada y el aire fresco que suponía la
presencia de grandes mujeres como Marilu, Ana Isabel, Sandra, Mar y Margarita.
Mareas
empujadas por aire fresco que permitían superar todo lo pasado y ver con
renovado optimismo luchas futuras con la esperanza de ser menos áridas. Una
limonada gratificante y necesaria generada por mujeres que transmitían pasión
por lo que hacían, mujeres que empuñaron el micrófono pusieron pie en tierra y
se lanzaron a transmitir su mensaje a contagiar su emoción y trasladar la
necesidad de seguir por el camino emprendido con la fe del que sabe que tiene
razón y que no va a suceder otra cosa que mejorar la vida de todas y cada una
de las personas que demandan que haya justicia, que piden que los servicios sean
públicos y no de un@s poc@s.
El
acto finalizaba y Mar generó una marea aún mayor empujada por un viento de
solidaridad imparable, un huracán cuyo objetivo no era destruir sino construir,
de poner las cosas en su sitio para que estas puedan ser compartidas por todas
y cada una de nosotras. Consiguió conectar de esa forma que te hacer creer aún
más en lo que estás haciendo y te explica que aunque estés cansado, aunque
estés cansada las fuerzas no te van a fallar porque alguien, que cree en lo
mismo que tu, te va tender la mano y te va a llevar, con su discurso y su
fuerza en volandas hacia el objetivo que todas y todos perseguimos. Mar recordó
a luchadoras que no están pero también recordó por qué no están. Su recuerdo es
nuestro ejemplo.
No
hay nada como la limonada cuando se tiene tanto, tanto calor. Gracias
compañeras!!



