Las noticias sobre momentos históricos y carreras decisivas son recurrentes. Se nos hace creer, según a quien convenga, que tal o cual acontecimiento es un hito importantísimo. Casi lo más importante que pueda sucedernos en nuestras vidas.
En realidad no es muy difícil darse cuenta al fin y al cabo de que lo realmente histórico, importante y decisivo es vivir. Es la dignidad y desarrollarnos en una sociedad luchando por transformarla en un espacio de diálogo en lugar de en un campo de batalla hostil. La contradicción es que el medio para ello está en la lucha. Pero no hablamos de batallas campales sino de la lucha diaria de la persona que se levanta cada día a trabajar o buscar empleo, las creadoras que nos hacen vibrar con la cultura y con ella transforman la sociedad, las de abajo, las que hemos sido siempre excluidas de los grandes números y sólo contamos en macro-cifras que los de siempre suelen utilizar como poco más que arma arrojadiza.
El momento histórico, la carrera decisiva, el acontecimiento importante... es siempre. Es continuo. La carrera es de obstáculos y por etapas. Y anoche sonó el pistoletazo de salida de la presente etapa, que durará quince días y acabará en la meta de las elecciones del 26J. Ésta etapa, y la carrera en general, tiene cada vez más participantes y es comprensible que los de toda la vida se pongan nerviosos ante los nuevos, que parecen venir muy bien entrenados y sobretodo con muchas ganas, e intenten hacernos zancadillas y toda clase de perrerías con el fin de que no lleguemos a la meta o, por lo menos, que quedemos por debajo en el ranking... Pero NO.
Lo sentimos (bueno, en realidad no lo sentimos) pero tras décadas perdiendo diariamente en las carreras cotidianas éste es el momento de abrirnos paso corriendo todas juntas y sorteando todos los obstáculos. Y quienes estaban acostumbrados a ocupar el podio y mirarnos desde él con condescendencia tendrán que asumir que es posible que al final de ésta etapa les toque estar abajo, porque no corremos solas. Anoche echamos a correr y a luchar millones de gladiadoras juntas que hasta el momento habíamos corrido en equipos diferentes, y salimos convencidas de cruzar las primeras la línea de meta.
Una vez en los vestuarios decidiremos dialogando qué hacemos con el trofeo, pero tenemos clara nuestra intención de que sus beneficios desborden el vestuario y sean disfrutados por quienes hasta ahora se quedaban en las gradas como meros espectadores sin poder participar.
La victoria de ésta etapa importante, histórica y decisiva, y también es vuestra, pero sólo será posible si corréis junto a nosotras. Y después de ésta etapa quedan muchas más. La carrera no acaba aquí.


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