El soñar es una facultad innata
en el ser humano. Cuando eres niñ@ todo ese potencial está por desarrollar,
latente, deseando ser explotado al máximo. Se trata de una energía inabarcable.
No
sabes qué se puede hacer para conseguirlo pero, además, no sabes qué es lo que
no se puede hacer. Esto segundo es la clave de todo y a quien le interesa lo
aprovecha.
El
problema es que se incide en lo segundo y no lo primero con un interés claro de
beneficio para quien lo aprovecha. Te limitan y no te entrenan a desarrollar tu
potencial al máximo. Se pone el acento en los límites pero no en los
horizontes.
Cuando
se consigue hemos perdido por el camino gran parte de esa niña, de ese niño que
fuimos y dejamos que otros nos digan qué podemos hacer porque así lo
aprendimos. Entonces es cuando te hablan de objetivos pero ya dentro de un
marco mucho más estructurado, más estrecho, menos espontáneo, menos humano.
Se
que los límites proporcionan en parte seguridad, pero menos libertad. Con los
límites te mueves en terreno conocido pero eres menos feliz. Los límites te
permiten reconocer a los tuyos como personas confiables y al desconocido
rechazarle, con ello te aseguras no perderte más allá de tu sofá, con ello te
pierdes todo un mundo diverso y desconocido del que aprovecharte para
conocerte, para desarrollarte y para aportar.
El
otro día hablaba con un compa sobre animaciones con niñ@s, él no era partidario
de las animaciones clown para cumpleaños y eventos similares por ser demasiado
estructuradas y controladas. Yo soy clown y se que tiene razón al menos en las
que conozco pero como soy payaso, soy clown, se que esos límites se pueden
transgredir. Eso es ser niñ@, eso es conectar contigo de nuevo, eso puede ser
parte del proceso de encontrar tu propio clown.
Mi
compa estaba de acuerdo conmigo en que un monitor, una monitora de ocio debe llevar,
digamos, una ludoteca con la manga tan ancha como para que sean los propios
participantes los que decidan como y a qué quieren jugar. Ellos deben decir,
ellas son las que tienen que descubrir como disfrutar, cuáles son sus límites y
ponerlos en duda siempre para encontrar tras ellos nuevos horizontes que
construyan futuro, que hagan una sociedad más justa para todas, una sociedad
equilibrada para todos, que hagan pueblo, país.
No
hay límites para todo lo bueno que un@ quiera construir. Para ser persona, para
ser solidari@, para tener la mano tendida no existe obstáculo insalvable. Hay
que volver a recordar que podemos decidir que queremos ser más libres y serlo,
que podemos vivir en una sociedad más justa y hacerlo. Hay que volver a ponerse
en contacto con un@ mism@ y pensar que se puede trabajar por una vida digna
para ti, los tuyos y los que nos rodean.
Se desconoce lo que se puede hacer hasta que se te ocurre una pregunta que lo cambia todo ¿y si….?
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